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domingo, 12 de junio de 2016

Sunstein: Inteligencia deliberativa


Rescatando el "logos" a través de Sunstein:

  • Recientes trabajos en psicología [Daniel Kahneman] han explorado dos familias de operaciones cognitivas en la mente humana que a veces se describen como el Sistema 1 y el Sistema 2, mediante los cuales se evalúan cosas diversas, incluyendo actividades que entrañan riesgos y otros procesos. El Sistema 1 es rápido, asociativo e intuitivo. Tiende a producir temor ante fuertes ruidos y grandes animales, y no le preocupa mucho la idea abstracta de la polución ambiental. Cuando formula objeciones respecto de algo o alguien, el Sistema 1 tiende a decir: "¡Te odio!". Por contra, el Sistema 2 es deliberativo, calculador, lento y analítico. Cuando formula objeciones respecto de algo o alguien, el Sistema 2 ofrece propuestas constructivas. El Sistema 2 se involucra en algún tipo de evaluación acerca de si los fuertes ruidos o los grandes animales suponen una auténtica amenaza [...] Mediante el funcionamiento del Sistema 1, se obtiene reacciones inmediatas y a menudo viscerales frente a personas, actividades y procesos, y sus reacciones inmediatas funcionan como atajos mentales de una evaluación más deliberativa o analítica acerca de los problemas suyacentes. A veces el atajo puede ser ignorado o corregido por el Sistema 2. Por ejemplo, el Sistema 1 puede conducir a la gente a aterrorizarse por volar en aviones, pero el Sistema 2 puede crear una revisión deliberativa, conduciendo a la gente a reconocer que los riesgos son mínimos.

Sunstein considera que el temor es a menudo un producto del Sistema 1, mientras que el cálculo del coste-beneficio puede arrojarnos más luz acerca de los riesgos reales. Ambos sistemas pueden equivocarse, pero se puede decir que el Sistema 1 tiende a cometer errores sistemáticamente, provoca temor, y que un esfuerzo para evaluar el coste-beneficio, si se hace correctamente, puede resultar más conveniente.

Sunstein, Cass R. "If misfearing is the problem, is cost-benefit analysis the solution?", in Conspiracy Theories and Other Dangerous Ideas.
Kahneman, Daniel. "Thinking, Fast and Slow", 2011. Book review: Holt, Jim; "Two Brains Running", in The New York Times 25.11.2011.

viernes, 4 de enero de 2013

Ilusión del fin de la historia

Descartes decía con cierta ironía que la razón, como facultad de pensar, está tan bien repartida entre el género humano que nadie parece reconocer estar mal provisto de ella. La Rochefoucauld lo expresaba diciendo que todos se quejan de su memoria pero nadie se queja de su capacidad para enjuiciar. 
Ahora el psicólogo Daniel Gilbert y su equipo han investigado a más de 19.000 personas de entre 18 y 68 años de edad y tratan de mostrarnos cómo funciona nuestra capacidad de previsión y decisión cuando el factor tiempo entra en juego. Primero formulan a cada individuo una serie de preguntas sobre su personalidad y luego se las vuelven a formular pero respecto de lo que pensaban 10 años antes, y finalmente las reiteran de nuevo pero considerando el supuesto de que cada cual estuviera 10 años más tarde en el futuro. La conclusión que obtienen es que tanto las personas jóvenes, como las de mediana edad y también los mayores creen que han cambiado mucho respecto del pasado pero que cambiarán relativamente poco de cara al futuro. 
Parece que "miran al presente como un momento de inflexión en el que finalmente han llegado a ser la persona que serán el resto de sus vidas. Esta 'ilusión del final de la historia' tiene consecuencias prácticas pues hace que la gente pague un alto precio respecto de las oportunidades futuras al dejarse llevar por las preferencias actuales." 

domingo, 11 de septiembre de 2011

El lado negativo del optimismo

Sergio C. Fanjul repasa la idea de optimismo que ha dominado los últimos años y pone de manifiesto que, en contra de lo que a la inmensa mayoría de mortales les parecía, también el optimismo tiene su lado inconveniente. Cita un par de ejemplos:
La escritora Barbara Ehrenreich describió cómo al enfermar de cáncer se encontró con estupor ante el sofisma optimista dominante de que lo fundamental era la lucha de uno mismo contra la enfermedad. Lógicamente ella dedujo que si no vencía al cáncer era porque no había luchado lo suficiente, con lo que no sólo era la víctima, sino también la culpable.
En el ámbito laboral también domina el optimismo, y el investigador Edgar Cabanas señala que "el pensamiento positivo crea ciudadanos dóciles, menos críticos. Identifica a los empleados con los valores de la empresa. Se aumenta la productividad al menor coste posible, y se lubrica la salida de los trabajadores de las empresas."
Ehrenreich (Sonríe o muere: la trampa del pensamiento positivo) va más lejos y reconoce el hilo conductor del optimismo en el origen y desarrollo de la actual crisis económica. Es la creencia en la idea de que, por más desmanes que cometamos, el crecimiento continuará progresivamente.
El antídoto contra los males del optimismo no sería el pesimismo, sino el pensamiento crítico y el realismo, que el optimismo considera consustanciales del pesimismo.

Fanjul, Sergio C. "El lado negativo del optimismo". El País, 10/09/2011, Salud, página 4.

sábado, 8 de mayo de 2010

Post-crisis: ¿Racional versus emocional?

¿Y si aquello de "¡es la economía, idiota!" tambien tuviera que ver con las tendencias de la Psicología? La Psicología emocional (1995) de Daniel Goleman se convirtió en best seller mundial de gran influencia en muchos órdenes de la vida coincidiendo con la última gran etapa de crecimiento económico de las sociedades occidentales. Ahora, en la crisis económica, comienzan a plantearse las dudas respecto a si procede abandonar un tanto lo emocional para volver a lo racional. Nos suscita esta reflexión el artículo de Vicente Verdú, "La catarsis del consumidor" (El País, 08/05/2010, página 47), en el que hace referencia a un estudio de marketing que anticipa un consumidor post-crisis con un aumento del factor "racional" sobre el factor "emocional"... Por supuesto, la seducción no va a desaparecer, pero tal vez la moda de lo emocional tome otro cariz.

domingo, 5 de julio de 2009

Marie-France Hirigoyen: El acoso moral (Le harcèlement moral / Mobbing)

La relación entre el individuo y la sociedad resulta compleja y no son escasos los procesos en los que las lucha por el poder se enmascara mediante fórmulas morales perversas. En su trabajo de 1998 titulado El acoso moral, Marie-France Hirigoyen presentó un análisis extremadamente clarificador acerca de cómo en nuestro alrededor se destruye a alguien de manera sutil, empleando solamente palabras, insinuaciones, rumores; esto es, mediante una violencia perversa a la que ella denomina “le harcèlement moral”, el acoso moral, o el mobbing anglosajón. Hirigoyen analiza la presencia de este fenómeno en la vida cotidiana, sea en el ámbito privado o en el lugar de trabajo; disecciona en qué consiste, las características del agresor, de la víctima, y también las consecuencias para la víctima y su entorno.


En el caso del acoso moral en el ámbito laboral, es interesante prestar atención a los mecanismos de la perversión moral que construyen el acoso. Según Hirigoyen, las víctimas no son personas afectadas por alguna patología o particularmente débiles. Al contrario, el acoso empieza cuando una víctima reacciona contra el autoritarismo o no se deja avasallar. Su capacidad de resistir a pesar de las presiones es lo que la señala como blanco. 
  • El acoso se vuelve posible porque viene precedido de una descalificación de la víctima por parte del perverso -que el grupo ha aceptado primero, y luego avalará-. Esta depreciación de la víctima justifica posteriormente la crueldad que se ha ejercido contra ella y conduce a pensar que se merece lo que le ocurre”(p.50).
Sin embargo las víctimas no son holgazanas, sino todo lo contrario. A menudo son personas escrupulosas, dedicadas a su trabajo, perfeccionistas, que desean ser impecables. En cierto modo se utiliza un proceso semejante al de la profecía que se cumple a sí misma:
  • “Cuando el proceso de acoso se instaura, la víctima es estigmatizada: se dice que el trato con ella es difícil, que tiene mal carácter, o que está loca. Se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del conflicto, y la gente se olvida de cómo era antes o de cómo es en otro contexto. Una vez que a la víctima se la saca de sus casillas, no es extraño que se convierta en lo que pretenden convertirla. Una persona acosada no puede rendir al máximo de sus posibilidades. Presta menos atención, se muestra ineficaz y da pie a que se critique la calidad de su trabajo. Llegados a este punto a los compañeros les resulta fácil separarse de ella, dada su incompetencia o su falta de profesionalidad” (p.51).


Las causas pueden ser diversas. Los grupos soportan mal la diferencia: una mujer en un grupo de hombres o al revés, la homosexualidad, las diferencias raciales, religiosas, sociales, políticas, etc. A veces el acoso es suscitado por un sentimiento de envidia respecto de alguien que posee algo que los demás no poseen, o bien entre compañeros por enemistades personales, o como forma de competencia en la que un protagonista intenta destacar a costa del otro. Entre individuos rivales es legítima una lucha por el poder, pero siempre que se trate de una competición en la que todos tengan su oportunidad.


Resulta clarividente la exposición de Hirigoyen sobre las maniobras perversas:
  • “Cuando un individuo perverso entra en un grupo, tiende a reunir a su alrededor a sus miembros más dóciles con la idea de seducirlos. Si un individuo se niega a alistarse, el grupo lo rechaza y lo convierte en chivo expiatorio. De este modo, entre los miembros del grupo, se crea una relación social en torno a la crítica común de la persona aislada, y en torno a los cotilleos y los chismes. En este punto, el grupo ya se halla bajo la influencia del perverso e imita su cinismo y su falta de respeto. No se puede decir que estos individuos hayan perdido todo su sentido moral, pero, al depender de una persona sin escrúpulos, han perdido todo su sentido crítico.
  • Stanley Milgram, un psicólogo social norteamericano, estudió, entre 1950 y 1963, el fenómeno del sometimiento a la autoridad. Su método era el siguiente: 'Una persona acude a un laboratorio de psicología en donde se le ruega que ejecute una serie de acciones que van a entrar progresivamente en conflicto con su conciencia. La cuestión estriba en saber hasta qué punto preciso seguirá las instrucciones del experimentador antes de negarse a ejecutar unas acciones determinadas'. En su conclusión, establece que 'personas normales, carentes de toda hostilidad, pueden convertirse, cuando trabajan, en agentes de un proceso atroz de destrucción'. Christophe Dejours, que habla de la trivialización social del mal, ratifica esta observación. Efectivamente, hay individuos que necesitan una autoridad superior para alcanzar un cierto equilibrio. Los perversos utilizan esta docilidad en su propio beneficio, y la usan también para hacer sufrir a los demás.
  • El objetivo de un individuo perverso es acceder al poder o mantenerse en él -para lo cual utiliza cualquier medio-, o bien ocultar su propia incompetencia. Para ello necesita desembarazarse de todo aquel que pueda significar un obstáculo para su ascensión, y de todo aquel que pueda ver con demasiada lucidez sus modos de obrar” (p.63).


Según Hirigoyen el acoso moral encuentra su caldo de cultivo en empresas desorganizadas, mal estructuradas o deprimidas, o empresas indulgentes que cierran los ojos ante tales conflictos, o bien los promueven al definir mal las funciones, tener un clima de organización inestable, o falta de consensos imprescindibles. Hirigoyen considera que, aunque el acoso en el ámbito laboral sea un fenómeno tan viejo como el mismo trabajo, sólo a a partir de la década de los noventa se ha comenzado a identificarlo como un fenómeno que destruye el ambiente de trabajo, disminuye la productividad y favorece el absentismo por desgaste psicológico.


Hirigoyen, Marie-France. El acoso moral. Barcelona: 1999, Editorial Paidós. Traducción de Enrique Folch González
(Original: Le harcèlement moral. Paris: 1998, Éditons La Découverte).

En relación con la capacidad de liderazgo y la organización de las empresas, aunque desde un punto de vista más bien tragicómico:
Marías, Javier. "Caricatura del jefe español (o no tanto)". El País Semanal: 05/07/2009.


 

viernes, 8 de mayo de 2009

¿Sueño o realidad?: El caso de los perros y Descartes

¿Quién no ha corrido en sueños?

René Descartes aplicaba con el máximo rigor posible el método de la duda a todos los que hasta ahora se hubieran considerado como principios del conocimiento, para ver si en alguno de ellos era posible alcanzar alguna certeza indubitable a partir de la cual poder levantar o re-construir el edificio del saber, pero esta vez sobre bases firmes. Alcanzar tal verdad era la única fórmula para poder superar con éxito la tesis de que no hay tal verdad (relativismo) o que no la podemos conocer (escepticismo). Como una de las presuntas fuentes o principios del conocimiento podría ser la información que a los seres humanos nos llega a través de nuestros sentidos, Descartes somete tal principio a una duda metódica tan radical que exige apartar todo aquello que contenga alguna ocasión de ser puesto en duda. Esa certeza que persigue Descartes no puede contener ni la más mínima sombra de duda. Pues bien,  Descartes considera que hay varias ocasiones en las que podemos dudar de si esa información, que nos parece que llega fielmente desde el exterior a nuestra razón por medio de nuestros sentidos, se corresponde ciertamente a alguna cosa real externa a nosotros. Una de esas ocasiones para la duda es, según Descartes, el hecho de que algunas veces nos pasa que creemos con gran fuerza que lo que contemplamos mediante los sentidos es absolutamente real, pero de pronto despertamos para darnos cuenta de que era un sueño. Por lo tanto, ¿puede usted estar absolutamente seguro de que ahora que lee esta reflexión filosófico-cartesiana no está usted sumido en un profundo sueño, no menos filosófico, creyendo que efectivamente la está leyendo? ¿No le ha pasado alguna vez, como al perro, que creyó vivir la realidad cuando era un sueño? Si alguna vez le ha pasado, cosa que le habrá sucedido tanto si usted es un humano como si el lector fuera un can, entonces esa información, por haber merecido alguna ocasión para la duda, no contiene la evidencia que buscamos.  Si la información que nos llega a través de los sentidos puede en alguna ocasión merecer la duda, Descartes prefiere no recurrir a ella para constituirla como el fundamento del conocimiento. Habrá que buscar otro camino.

 

jueves, 29 de enero de 2009

La percepción: Ilusiones ópticas



A nuestros sentidos llegan constantemente impresiones sensoriales. Los sentidos son los receptores de esas impresiones sensoriales a las que denominamos "sensaciones". Muchas de ellas no son percibidas. La percepción es algo complejo. La percepción sería algo así como el resultado después de que nuestro cerebro "procesa" las sensaciones que considere. La Psicología se afana por establecer una definición aceptada por todos, de modo que los psicólogos seguramente querrían borrar lo que acabamos de decir. Sea cual sea la definición correcta, lo percibido es un resultado tanto de los estímulos sensoriales recibidos como de nuestra manera de "procesarlos". Así, por ejemplo, los murciélagos son capaces de oír cosas que el ser humano no puede, aunque los estímulos del espectro electromagnético lleguen a ambos por igual. Por eso un asunto interesante es el de cómo percibimos, esto es, cómo se configura la percepción humana. Hay una serie de leyes y factores que influyen en nuestra percepción. Su estudio merece mucha atención porque configura "nuestra realidad". Ahora simplemente queremos quedarnos con las ilusiones ópticas, que son fenómenos que ayudan a entender aquellas leyes y factores. Por eso, con un poco de paciencia, se cargan los videos siguientes y pueden verse algunas recopilaciones de ilusiones ópticas divertidas: