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domingo, 22 de agosto de 2021

Zuboff: Capitalismo de la vigilancia

 

Shoshana Zuboff considera que la humanidad se enfrenta en la actualidad a una vieja cuestión a la que reiteradamente se han tenido que enfrentar generaciones de diversas épocas históricas: ¿Patria o exilio?, ¿señor o súbdito?, ¿amo o esclavo? Hoy la cuestión es si el futuro digital podrá ser nuestra patria o será una alternativa peor. Celebramos el mundo digital pero está redefiniendo todo lo que nos rodea incluso antes de que tengamos una opción para decidir. Cualquier dispositivo inteligente colecciona ingente información sobre nosotros y los centros de poder ya no están en los lugares de trabajo en los que se encontraban en 1980.
Shoshana Zuboff cree que estamos seriamente amenazados por el "capitalismo de la vigilancia" que define con las siguientes acepciones:

  • "1. Un nuevo orden económico que reivindica la experiencia humana como materia prima gratuita para prácticas comerciales ocultas de extracción, predicción y venta; 2. Una lógica económica parasitaria en la que la producción de bienes y servicios está subordinada a una nueva arquitectura global de modificación del comportamiento; 3. Una mutación rebelde del capitalismo marcada por concentraciones de riqueza, conocimiento y poder sin precedentes en la historia de la humanidad; 4. El marco fundamental de una economía de vigilancia; 5. Una amenaza tan significativa para la naturaleza humana en el siglo XXI como lo fue el capitalismo industrial para el mundo natural en los siglos XIX y XX; 6. El origen de un nuevo poder instrumental que afirma el dominio sobre la sociedad y presenta desafíos alarmantes a la democracia de mercado; 7. Un movimiento que pretende imponer un nuevo orden colectivo basado en la certeza total; 8. Una expropiación de derechos humanos críticos que se entiende mejor como un golpe de estado: un derrocamiento de la soberanía del pueblo."

Zuboff concluye en su libro que el capitalismo de la vigilancia se separa del capitalismo de mercado en puntos esenciales como defender el privilegio de disponer del conocimiento y a la vez la libertad sin restricciones; por otro lado, abandona el principio social del capitalismo de devolución recíproca a la gente; y, por fin, mantiene una concepción social colectivista que se expresa en el Big Other (referencia al Big Brother de  Orwell: 1984).
El capitalismo de mercado también defendía con insistencia la libertad respecto de la regulación, pero se basaba en las premisas de que, primero, los mercados son intrínsecamente incognoscibles; y que, segundo, tal desconocimiento requiere una amplia libertad para los actores del mercado. La relación entre ignorancia y libertad se hace esencial. Adam Smith concluye así que las acciones individuales libres conducen a la riqueza de las naciones en un complejo que nadie es capaz de conocer o entender. También Hayek interpretó la mano invisible de Smith como el patrón invisible imposible de vigilar. Ambos junto con Planck, Meyer y Skinner relacionan libertad e ignoracia. 

  • "Los individuos no solo pueden elegir libremente, sino que deben elegir libremente sus propios objetivos porque no hay alternativa, ninguna fuente de conocimiento total o control consciente que los guíe. El 'diseño humano' es imposible, dice Hayek, porque los flujos de información relevante están 'más allá del alcance del control de cualquier mente'. La dinámica del mercado hace posible que las personas operen en la ignorancia sin que 'nadie tenga que decirles qué hacer'. Hayek puso al mercado por encima de la democracia, argumentando que el sistema de mercado habilitaba no solo la división del trabajo sino también 'la utilización coordinada de recursos basada en una también división del conocimiento'. Este sistema, argumentó, es el único compatible con la libertad."

Pero, sostiene Zuboff, con el capitalismo de la vigilancia el mercado ya no es invisible, ya no lo es en el sentido en el que Smith o Hayek lo interpretaban. La información total que se pretende tiende a la certeza y a la garantía de los resultados. El capitalismo de la vigilancia sustituye el misterio con la certeza.

He aquí algunos de los argumentos y afirmaciones de Zuboff:

  • "El capitalismo de vigilancia no es el viejo capitalismo, y sus líderes no son los capitalistas de Smith ni siquiera de Hayek. Bajo este régimen, la libertad y la ignorancia ya no son gemelas, ya no son dos caras de la misma moneda llamada misterio. En cambio, el capitalismo de vigilancia se define por una convergencia sin precedentes de libertad y conocimiento. El grado de esa convergencia corresponde exactamente al alcance del poder instrumental. Esta acumulación de poder sin obstáculos secuestra efectivamente la división del aprendizaje en la sociedad, instituyendo la dinámica de inclusión y exclusión de la que dependen los ingresos de la vigilancia. Los capitalistas de la vigilancia reclaman la libertad de ordenar el conocimiento, y luego aprovechan esa ventaja del conocimiento para proteger y expandir su libertad."

[...]

  • "Más asombroso aún es que el capital de vigilancia se derive del despojo de la experiencia humana, operacionalizada en sus programas unilaterales y generalizados de entrega: nuestras vidas se arrebañan y se venden para financiar su libertad y nuestra subyugación, su conocimiento y nuestra ignorancia sobre lo que saben."

[...]

  • "Primero, los capitalistas de la vigilancia ya no dependen de las personas como consumidores. En cambio, el eje de la oferta y la demanda orienta a la empresa capitalista de vigilancia hacia las empresas que intentan anticipar el comportamiento de poblaciones, grupos e individuos. El resultado, como hemos visto, es que los 'usuarios' son fuentes de materia prima para un proceso de producción de la era digital dirigido a un nuevo cliente comercial. Donde los consumidores individuales continúan existiendo en operaciones capitalistas de vigilancia —comprando aspiradoras Roomba, muñecos que espían, botellas de vodka inteligentes o pólizas de seguro basadas en el comportamiento, solo por nombrar algunos ejemplos— las relaciones sociales ya no se basan en el intercambio mutuo. En estos y muchos otros casos, los productos y servicios son simplemente anfitriones de las operaciones parasitarias del capitalismo de vigilancia."


[...]

  •  "El capitalismo de vigilancia tiene que ser reconocido como una fuerza social profundamente antidemocrática."


[...]

  •  "El objetivo de ahora no es dominar la naturaleza, sino la naturaleza humana."


[...]

  •  "Hemos sido advertidos de la 'sexta extinción' según la cual las especies vertebradas desaparecen más rápido que nunca desde el fin de los dinosaurios. Este cataclismo es la involuntaria consecuencia de los imprudentes y oportunistas métodos, exaltados como inevitables, con los que la industrialización se impuso a sí misma sobre el mundo natural porque sus propias fórmulas de mercado no le hicieron rendir cuentas. Ahora, el surgimiento del poder instrumental como expresión característica del capitalismo de vigilancia augura un tipo diferente de extinción. Esta 'séptima extinción' no será de la naturaleza, sino de lo que se ha considerado más precioso en la naturaleza humana: la voluntad de querer, la sacralidad del individuo, las relaciones de intimidad, la sociabilidad que nos ata juntos en promesas y la confianza que crean. La desaparición de este futuro humano será tan involuntaria como cualquier otra."


[...]

  • "Muchos académicos señalan una 'recesión democrática' global o una 'desconsolidación' de las democracias occidentales que durante mucho tiempo se consideraron inmunes a las amenazas antidemocráticas. Se está debatiendo el alcance y la naturaleza precisa de esta amenaza, pero los observadores describen la amarga saudade asociada con el rápido cambio social y miedo al futuro transmitido en el lamento 'Mis hijos no verán la vida que viví' ".


[...]

  • "Cuando hablo con mis hijos o con una audiencia de jóvenes, trato de alertarlos sobre la naturaleza históricamente contingente de lo que nos tiene llamando la atención sobre los valores y expectativas ordinarios antes de que el capitalismo de vigilancia comenzara su campaña de adormecimiento psíquico. 'No está bien tener que esconderse en tu propia vida; no es normal', les digo. 'No está bien pasar las conversaciones de la hora del almuerzo comparando software que lo camuflará y lo protegerá de una invasión no deseada continua'. Cinco rastreadores bloqueados. Cuatro rastreadores bloqueados. Cincuenta y nueve rastreadores bloqueados, rasgos faciales codificados, voz disfrazada ..."


[...]

  •  "Así es para mí y quizás para ti: los hechos desnudos del capitalismo de vigilancia necesariamente despiertan mi indignación porque degradan la dignidad humana. El futuro de esta narrativa dependerá de los ciudadanos indignados, periodistas y académicos atraídos por este proyecto fronterizo; funcionarios electos y políticos indignados que entienden que su autoridad se origina en los valores fundamentales de las comunidades democráticas; y, especialmente, jóvenes indignados que actúan sabiendo que la efectividad sin autonomía no es efectiva, el cumplimiento inducido por la dependencia no es un contrato social, una colmena sin salida nunca puede ser una patria, la experiencia sin santuario no es más que una sombra, una vida que requiere esconderse no es vida, el tacto sin sentir no revela la verdad, y la libertad de la incertidumbre no es libertad."

 

Zuboff, Shoshana: The Age of Surveillance Capitalism. PublicAffairs. New York, 2019.

domingo, 2 de mayo de 2021

Rawls: Velo de ignorancia y Justicia

 

Supongamos que, por una destrucción inminente del planeta, usted forma parte del exclusivo grupo de sólo unos centenares de miles de personas de toda condición de la Tierra que pueden dejar el planeta sin posibilidad de retorno. Tras el horror del abandono y los avatares del viaje, se produce la llegada a otro mundo habitable para los humanos. 
Estos colonizadores no están en la Edad de Piedra, ni en la Edad Media; saben del Renacimiento, la Ilustración, las pandemias, las desigualdades sociales que causan revoluciones y que están a la base de grandes guerras que pueden ser totales y autodestructivas. Saben que se pueden dejar las cosas al azar, pero también saben que dejar las cosas al azar es optar por una determinada fórmula de organización social que tiene sus problemas. También aman la libertad, sin renunciar a las bondades de una vida buena que satisfaga sus necesidades. Así, cabe la posibilidad de que alguien propusiera tratar de pensar con qué principios básicos podría organizarse una nueva sociedad de tal modo que, contando con todas las imperfecciones humanas, la nueva fuera una sociedad justa desde sus principios, a los cuales deberían ajustarse el resto de acuerdos que se adoptaren. Obviamente sería probable que hubiera personas poco interesadas en una sociedad justa y que preferirían maximizar sus opciones de alcanzar un mayor poder y ventaja inicial. Incluso podrían defender que en ello consistiría una especie de justicia natural que impone el dominio del más fuerte. 
Imaginemos, sin embargo y por un momento, que se aceptara la opción de examinar tales principios de una sociedad justa para ver si habría disposición general para aplicarlos. Seguramente habría propuestas de todo tipo. Una podría ser, por ejemplo, la de que no hubiese restricciones a la búsqueda individual del propio interés mientras que no se cause daño a otros (utilitarismo); o bien, otros podrían defender la necesidad de la acción colectiva por encima de la libertad individual (colectivismo); así como otros muchos... ¿Y si usted prefiere una alternativa entre el utilitarismo y el colectivismo?
John Rawls nos propone unos principios básicos para alcanzar una sociedad justa e imparcial que combine la libertad con el beneficio social. Examina los principios de la justicia que podrían regular una sociedad bien ordenada. Se sitúa en la línea del contractualismo social (Locke, Rousseau, Kant). Pero lo que en la teoría tradicional es conocido como el estado de naturaleza a partir del que surge la necesidad del contrato social, es reformulado por Rawls para señalar que, más que un estado de naturaleza, los principios de la justicia como imparcialidad serían los principios que adoptarían personas libres y racionales interesadas en promover sus propios intereses si se encontraran en una posición inicial de igualdad. Los principios así establecidos regularían todos los acuerdos posteriores. Así pues, la posición original a la que se refiere Rawls no es una situación real, sino más bien una situación hipotética en la que se nos propone posicionarnos para ver el tipo de principios que adoptaríamos. Uno de los rasgos esenciales de esa posición original es que estaríamos sometidos al velo de ignorancia, esto es, "nadie sabe cuál es su lugar en la sociedad, su posición, clase o status social; nadie conoce tampoco cuál es su suerte con respecto a la distribución de ventajas y capacidades naturales, su inteligencia, su fortaleza, etc.", ni siquiera se conocen sus concepciones del bien, ni sus tendencias psicológicas. Según Rawls, en la posición original, y con el velo de la ignorancia, no se elegirían principios utilitaristas puesto que con ellos pronto habría desigualdades sociales y nadie sabría de antemano en qué lugar quedaría ante ellas. Así, Rawls nos ayuda a establecer los dos principios fundamentales que se elegirían para alcanzar la justicia como imparcialidad. El primero de ellos es aquel que exigiría la igualdad en el reparto de los derechos y deberes básicos; y el segundo es el de mantener las desigualdades sociales y económicas (de autoridad y económicas) solamente en tanto que produzcan beneficios compensadores para todos y, en particular, para las personas menos aventajadas de la sociedad.
¿Qué principios elegiría usted?
 
Rawls, John: A Theory of Justice. Belknap Press, USA, 1971.

miércoles, 21 de abril de 2021

Cazorla: Keynes y la ética

 


Antonio Cazorla realiza una reseña de la figura de Keynes en el 75 aniversario de su muerte.
La tesis de Cazorla es que para el economista Keynes la ética presidía la política, de modo que la economía debía entregarse a la creación de una sociedad justa y libre en la que todos pudieran mejorar sus vidas. Las élites del momento realizaron un cambio de perspectiva puesto que la experiencia de las guerras mundiales y las crisis económicas, con grandes desigualdades sociales en su base, mostraba que el objetivo moral, político y económico no era otro que la lucha contra las grandes desigualdades. La defensa de la teoría keynesiana de la intervención del Estado y la gestión del déficit presupuestario trajo tres décadas de bienestar a Europa occidental.
Keynes era un liberal, y nada proclive a las teorías de Marx, pero sus teorías mejoraron en mucho a los trabajadores del Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial puesto que con los aumentos de cargas fiscales a los ricos se financiaron las casi 200.000 viviendas sociales que se crearon cada año. Las políticas de Keynes se extendieron y el impuesto de la renta aumentó hasta tipos máximos de un 91% en EEUU con Eisenhower, siendo normal que los grandes patronos no ganasen más de 30 veces el emolumento de sus empleados. Hoy los jefes superan en 300 veces de media el salario de sus trabajadores, aumentando las desigualdades sociales.
Cazorla, Antonio. "Keynes y la ética". El País, 21.04.2021.


 

lunes, 12 de abril de 2021

Estefanía: ¿Gatopardismo ante la crisis?

 

Joaquín Estefanía observa los síntomas de cambio social tras las crisis de la Gran Recesión de 2008 y el Gran Confinamiento de 2020.
Se pregunta si se harán cambios superficiales (gatopardismo) o si se arreglarán las tres fábricas de desigualdad:

  • La distribución primaria de la renta, agravada por continuas devaluaciones salariales.
  • El sistema educativo, que lleva décadas sin conseguir garantizar la igualdad real.
  • El sistema fiscal, reducido y nada equitativo.

Valora las ideas de economistas como Piketty, Steve Keen y otros, en el sentido de que los gobiernos no sólo deben intervenir cuando el capitalismo falla, sino también para liderar y garantizar alianzas de gobiernos con empresas motivadas por el interés público (como, por ejemplo, en el caso de la salud pública -antibióticos o vacunas).
Joaquín Estefanía: Contra el 'gatopardismo'. El País, Madrid, 11.04.2021.

Rogoff: China y la debilidad del dólar

 


Kennet Rogoff cree que el dominio internacional actual del dólar estadounidense puede debilitarse.
Cree que China abandonará en algún momento su política actual de mantener el valor del yuan atado a una cesta de monedas. Adoptarán un mecanismo de metas de inflación con una flotación más libre.
Cree que entonces la mayor parte de Asia seguirá a China y la importancia del dólar se reducirá a la mitad.
USA depende del dólar para financiar su emisión de deuda pública y privada, especialmente por la Covid-19.
Los argumentos para que China deje de depender del dólar son:

  • El PIB de China (a precios internacionales) superó al de USA en 2014.
  • China crece más rápido que USA y Europa.
  • Las transacciones internacionales en dólares dan demasiada información de datos a USA por la intervención de la Fed (lo que también preocupa a Europa).
  • USA defiende políticas de restricción comercial a China.

China lleva tiempo preparando el camino del abandono de la fijación del yuan:

  • Flexibilizó el acceso de inversores institucionales a bonos en yuanes.
  • En 2016 el FMI añadió el yuan a la cesta de monedas de su archivo de reserva.
  • El Banco Popular de China está muy adelantado en el desarrollo de una moneda digital (de momento de uso interno) que facilitará a China datos relevantes en un futuro uso internacional.

Cree Rogoff que USA tratará de mantener a las economías proclives a China en la órbita del dólar, pero no será fácil, de la misma manera que cuando USA eclipsó a Gran Bretaña.
Igualmente ocurrió cuando Europa comprendió, tras una alta inflación en los 70, que el comercio intraeuropeo era más importante que el comercio con USA y formó un bloque alrededor del marco alemán que se transformó en el euro.
Cree que no hay nada de cuestionable en que el euro, el yuan y el dólar compartan el centro del escenario internacional. Ese cambio, que puede necesitar mucho tiempo, puede provocar la subida de tipos de interés de la deuda pública de USA, con efectos para pequeñas y medianas empresas. Ahora bien, "funcionarios estadounidenses y muchos economistas, al parecer, siguen convencidos de que el apetito mundial de deuda denominada en dólares es casi insaciable". ¿Estará pensando Rogoff en economistas como Stephanie Kelton?


Kenneth Rogoff: La frágil hegemonía del dólar. El País, 11.04.2021.




domingo, 4 de abril de 2021

Stephanie Kelton: El mito del déficit

 

Stephanie Kelton defiende la aplicación de la Teoría monetaria moderna (MMT) para alcanzar una Economía de la gente (People's Economy).
La idea de la MMT ha sido criticada por Paul Krugman, y hay un vivo debate con Stephanie Kelton a través de artículos de prensa y publicaciones.
En esencia, Kelton defiende que el déficit público no debería ser un límite para el gasto público, sino más bien el control de la inflación, para lo cual no necesariamente hay que contener el déficit público. Cree que mayores déficits públicos pueden facilitar recuperaciones más rápidas y fuertes evitando, además, las grandes pérdidas para las personas y las familias.
Kelton restringe la aplicabilidad de la MMT a aquellos países con soberanía monetaria. No todos los países tienen el mismo grado de soberanía monetaria. Según Kelton los países con un alto grado de soberanía monetaria son aquellos que gastan, imponen impuestos y piden prestado en su propia moneda, que es no convertible y tiene un tipo de cambio flotante. "No convertible" significa que el Estado no promete convertir la moneda propia en oro o en una divisa extranjera a un precio fijo. Así, podemos considerar que los siguientes países tienen soberanía monetaria: USA, UK, Japón, Australia, Canada y China. Sin embargo países como Ecuador y Panama apenas tienen soberanía monetaria porque sus sistemas monetarios están diseñados alrededor del dólar, que es una moneda cuyos gobiernos no pueden emitir. Otros países, como Argentina o Venezuela, pueden emitir sus propias monedas, pero piden prestado mucho en dólares, lo que limita su soberanía monetaria. Los 19 países que operan con el Euro también carecen de soberanía monetaria porque han transferido la autoridad de emisión monetaria  al Banco Central Europeo.
Kelton defiende que si no se aumenta más el déficit público, cuando esto ayudaría más a la economía, es porque existen una serie de mitos económicos que es necesario desterrar, a cuya tarea destina el presente libro.
 

He aquí, en resumen, los principales mitos que quiere desmontar con su libro y algunas de las razones que presenta para ello:
 

1. El presupuesto público funciona como el de una familia.
Cree que este pernicioso mito es falso porque mientras el Estado puede emitir moneda, las familias no pueden hacerlo. El Estado no depende de ingresos como impuestos o pedir prestado para financiar sus gastos, sino que la principal restricción para el gasto público es la inflación.


2. El déficit público es la evidencia del gasto excesivo.
Señala que hemos escuchado a los políticos lamentarse del déficit como prueba de que el Gobierno ha vivido por encima de sus posibilidades. Esto es un error. Si un Gobierno gasta 100$ en la economía pero recauda 90$ en impuestos, se dice que hay un déficit público. Pero esta es una mirada parcial. Si se han gastado 100$, en alguna otra parte de la economía están los otros 10$. La evidencia del exceso de gasto está en la inflación, no en el gasto.


3. El déficit público es una carga para la siguiente generación.
Indica que se dice tal cosa porque se afirma que las generaciones futuras tendrán que pagar lo gastado. Cree que la historia muestra que es falso, y pone como ejemplo que en USA el déficit ascendió al 120% del PIB tras la segunga guerra mundial, cuando se creó la clase media, con aumentos de sueldos, y lo que ocurrió fue que la siguiente generación disfrutó de mayores niveles de vida sin sufrir la carga de mayores impuestos. Ni un mayor déficit hará a las siguientes generaciones más pobres, ni tampoco un menor déficit las hará más ricas.

4. El déficit es dañino porque reduce la inversión privada y socava el cremiento a largo plazo.
Este mito descansa, según la autora, en la falsa suposición de que para financiar su déficit el gobierno tiene que competir con otros tomadores de préstamos para acceder a un limitado suministro de ahorros. Así, la idea es que el gobierno consume dinero que de otro modo se invertiría en esfuerzos del sector privado que promueven la prosperidad a largo plazo. Kelton quiere demostrar que es verdad justamente lo contrario: Los déficits públicos incrementan los ahorros privados y se acumulan en inversión privada.

5. El déficit público hace a USA dependiente de extranjeros. 

Este mito nos hace creer que países como China y Japón tienen gran influencia sobre USA porque disponen de grandes cantidades de deuda pública de USA. Kelton quiere mostrar que eso es una ficción utilizada por políticos como excusa para ignorar programas sociales con necesidad de apoyo económico. El mito ignora que el dólar no se origina en China, sino en USA; quien no está realmente pidiendo prestado a China más que lo que está suministrando con dólares y entonces permitiéndoles comerciar con aquellos dólares a través de un seguro interés llamado Tesoro de los USA. En realidad USA puede pagar inmediatamente la deuda con sólo pulsar una tecla.

6. Los subsidios nos propulsan a la crisis fiscal a largo plazo.
En este caso, los culpables son la seguridad Social y los sistemas públicos de salud. Kelton quiere mostrar que esta manera de pensar es errónea, que no hay ninguna razón para realizar recortes en los sistemas de seguridad social y de salud, porque el Estado nunca podrá quedarse sin dinero. En lugar de concentrase en dichos recortes, los políticos deben dedicarse a gestionar los recursos para desarrollar más sostenibles métodos de producción frente al cambio climático.
 

Stephanie Kelton (Bell): The Deficit Myth. 2020, New York, Public Affairs Hachette Book Group.

miércoles, 29 de abril de 2020

Schieritz: Alemania, crisis Covid-19 y la deuda

Mark Schieritz defiende la tesis de que para Alemania es una buena inversión ayudar a los países europeos, no ya como acto de solidaridad, sino para defender sus propios intereses económicos.
Compara lo que ocurrió en la crisis económica de 1929 con lo que se hizo en la de 2008 y con lo que se debería hacer en la presente crisis económica causada por la pandemia Covid-19. Recuerda que en 1929, con el crash de la bolsa, el PIB alemán cayó un 6,7%. El Estado alemán optó por aumentar impuestos y reducir gastos. No podía ser bueno, se pensó, combatir las deudas con más deudas. Las consecuencias son conocidas. En pocos años los nazis llegaron al poder.
Ahora se prevé que en 2020 el PIB alemán caiga un 6,3%. Una cifra similar a aquella, pero la historia no tiene por qué repetirse puesto que el futuro no está predeterminado sino que es políticamente influenciable. De hecho, a diferencia de 1929, Alemania ya ha lanzado una lluvia de millones de euros y el Banco Central Europeo (BCE) inunda los mercados con dinero.
Ante la pregunta de si eso funcionará, cree que eso no depende sólo de Alemania sino también de lo que ocurra en los países europeos, clientes de sus empresas exportadoras. Ahora bien, lo que le parece claro es que si no hay ayuda, se caerá en una espiral de crisis como en los años 30 con desagradables consecuencias políticas. Por eso le parece que "[...] es mejor gastar un euro de más, que un euro de menos. Ante la duda, la ayuda es una buena inversión."

miércoles, 10 de agosto de 2016

Stiglitz: El problema del Euro


Stiglitz cree que hay muchas razones para el pesimismo acerca de la subsistencia de la Unión Europea (UE), y en especial del Euro; pero también cree que hay grandes esperanzas puesto que mucha gente desea una UE reformada en la que los acuerdos no sirvan tanto a las empresas como a los más amplios intereses sociales.
Cree Stiglitz que la creación del Euro sin el establecimiento de las instituciones adecuadas fue un error puesto que actualmente no ha alcanzado sus objetivos de una mayor prosperidad y mayor integración. Por el contrario, señala, los viejos estereotipos renacen puesto que la Europa del norte acusa al sur de perezoso y poco fiable, al tiempo que se invoca la memoria de la conducta de Alemania en la guerra.
Lo cierto, según Stiglitz, es que Europa falló al no crear las instituciones que hubieran podido gestionar la diversidad de los países miembros. Peor aún, recuerda, la estructura de la eurozona se creó sobre determinadas ideas -por ejemplo la de un banco central con la tarea de controlar la inflación- no diseñadas para el crecimiento, el empleo y la estabilidad.
Según Stiglitz los políticos que quisieron forjar una Europa más unida estuvieron guiados por la idea de moda de entonces consistente en la fe en los mercados, pero les faltó una comprensión de las limitaciones de los mercados y de qué hacer cuando no funcionan. Mientras que en la mayoría del mundo la ideología fundamentalista de los mercados ha sido desacreditada, especialmente tras la crisis de 2008, esas ideas perviven y florecen en la potencia dominante de la eurozona: Alemania.
Argumenta Stiglitz que Alemania pone su propio crecimiento como ejemplo, pero es un crecimiento que se compara con otros países de la UE, y no con EEUU, en cuyo caso la comparación le es desfavorable.
Los líderes de la eurozona culpan a la víctima, a los países en recesión o depresión o conmovidos tras el resultado de un referendum. No quieren culparse a sí mismos y a las excelentes instituciones que han ayudado a crear y dirigen. Pero culpar a la víctima, insiste, no soluciona el problema del Euro.
Indica Stiglitz que nadie debe haberse sorprendido de que la respuesta de Europa al referendum de Reino Unido (RU) haya sido la misma que recibió Grecia en su referendum de junio de 2015. Van Rompuy expresó la idea extendida de que convocar el referendum "fue la peor decisión política en décadas." Cree Stiglitz que ello expresa una profunda antipatía por la confianza democrática. Además, recalca, en la mayoría de casos en los que los votantes han tenido ocasión, han rechazado el Euro, la Unión Europea y la Constitución Europea.
Defiende Stiglitz que si se quiere castigar a RU, el castigo revertirá en Europa también. Critica el tipo de respuesta del castigo para evitar que otros países sigan el camino de RU, pues significa que hay que mantener Europa unida por el miedo a salir más que por los beneficios, prosperidad y solidaridad de permanecer unidos.
Considera que debe repensarse Europa, creando una más democrática Europa que quiera mejorar el bienestar de los ciudadanos ordinarios, lo que no se puede hacer con la ideología neoliberal, y tampoco si no se gestiona mejor el Euro.
Stiglitz, Joseph. "The problem with Europe is the Euro". The Guardian, 10.08.2016.

miércoles, 23 de junio de 2010

Historia: Crash de 1929 Bolsa de New York

Volvamos a la historia, a lo que cualquier persona que estudia Bachillerato está en condiciones de saber. Seleccionamos un libro de texto muy extendido en España. El tema es "La quiebra del capitalismo: la crisis de 1929" y el epígrafe "El crash de la Bolsa de Nueva York":
  • "Desde 1925, las cotizaciones de las acciones en la bolsa neoyorkina (Wall Street) subían sin cesar y acumulaban beneficios extraordinarios. Los bancos, los empresarios y numerosos particulares invertían de forma creciente en una actividad que parecía ofrecer enormes y seguros beneficios. La fácil obtención de créditos para comprar acciones en la bolsa aumentó, aún más, la especulación. La diferencia entre el precio cada vez más elevado de las acciones y la actividad real de las empresas, mucho menos boyante que su cotización en bolsa, no paraba de crecer." (Prats e.a. Bachillerato 1º. Historia del Mundo Contemporáneo. Ed. Anaya. Madrid, 2008, página 232).
El 24/10/1929 se convirtió en el jueves negro del crash de la bolsa de Nueva York. El presidente republicano Hoover pensó que había que seguir con la habitual política de no intervención en los mercados. La crisis bursatil se convirtió en financiera, y ésta se extendió a todos los sectores convirtiéndose en la crisis de la economía productiva. A continuación la crisis se extendió por todo el mundo provocando quiebras bancarias, devaluaciones de las monedas, hundimiento de los sectores económicos, incremento del paro, desempleo prolongado, miseria, aumento del contraste entre ricos y pobres, descontento popular... Es la Gran Depresión. En 1932 los estadounidenses retiraron el apoyo a Hoover y eligieron mayoritariamente al demócrata Roosevelt que puso en marcha en EEUU el New Deal, consistente en un conjunto de políticas de intervención del Estado en la economía para su relanzamiento y para evitar las mayores injusticias. Sin embargo, en Europa el descontento popular provocado por la crisis abandonó a las gentes en brazos de las ideologías totalitarias, lo que finalmente desembocó en la II Guerra Mundial.

En los orígenes de la crisis de 1929, como en la de ahora, hay un divorcio entre el funcionamiento especulativo de los mercados y la economía productiva. Resultó entonces imposible, tanto como ahora, establecer regulaciones que impidieran la especulación sobre la base de la mera especulación. Es algo así como un negocio piramidal pero a gran escala. Con la diferencia de que en la actualidad al negocio piramidal lo llamamos "estafa".

A diferencia de 1929, en la crisis actual los Estados han intervenido intensamente, pero se ha producido una situación paradójica, consistente en que la ayuda de los Estados a las instituciones financieras y de estímulo a las economías les ha conducido al déficit presupuestario y al endeudamiento, lo que ha permitido a los mercados rebajar la confianza en la capacidad de pago de la deuda por parte de los Estados y consiguientemente a aumentarles los intereses que deben pagar los Estados por recibir aquellos préstamos; de modo que finalmente se está produciendo un ajuste presupuestario en Europa que termina reduciendo la posibilidad de intervención en la economía por parte de los Estados.

La actual crisis aporta elementos nuevos. Hemos podido ver tanto a socialdemócratas defendiendo la aplicación de recortes en los gastos sociales, como a liberales defendiendo la intervención en la economía y la salvación de bancos por parte de las haciendas públicas. Existe la opinión de que tendríamos que ser capaces de regular los mercados para evitar este tipo de situaciones, pero también hay quienes prefieren las "emociones fuertes" de este tipo de crisis. En todo caso, a la vista de los cambios de opiniones, parece que pocos están dispuestos a jugar al juego de la posición original y el velo de la ignorancia del que nos habló John Rawls.


Resulta interesante el siguiente video de 53' (nota: al pinchar en el enlace siguiente, aparece algún tipo de publicidad que puede eliminarse cerrando la ventana, si es el caso):

http://wwwstatic.megavideo.com/ep_gr.swf?v=VWGCJXSM&u=0&confirmed=1

Post data:
Krugman, Paul. "La tercera depresión", El País, 04/07/2010. Negocios, página 24.