Mostrando entradas con la etiqueta In memoriam. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta In memoriam. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de abril de 2024

Kant Centenario: 300 años


¿Por qué seguir con Kant?
Se cumplen 300 años tras el nacimiento de Kant el 22 de abril de 1724 en Königsberg, entonces la capital de Prusia oriental; que actualmente es la ciudad de Kaliningrad, perteneciente a Rusia. Después de tres siglos ¿por qué seguir pensando con Kant?
Son muchos los argumentos kantianos que nos deberían seguir inspirando.
Nadie como Kant expuso los fundamentos de la Ilustración. Frente a una pléyade europea de regímenes absolutistas, déspotas o autocráticos, todos ellos afirmándose muy cristianos, Kant nos explicó que no es compatible defender un sistema político que considera al ser humano como súbdito y al mismo tiempo sostener que se defiende una excelsa moralidad. Para Kant no es moral considerar al ser humano como un medio para cualquier otro fin, y la condición de súbdito es la de ser un medio al servicio de otro. Así, la única moralidad en mayúsculas es aquella que considera al ser humano como un fin en sí mismo, y sólo así es posible hablar de la dignidad del ser humano. Por eso, Kant nos explicó con toda claridad por qué defender el movimiento político de la Ilustración; a saber, porque la Ilustración consiste en que el ser humano alcanza su mayoría de edad. La Ilustración es el momento en el que el ser humano deja de ser súbdito, deja de estar guiado por otro, que es lo más fácil, pues basta con dejarse llevar por las normas de otro (heteronomía), sin pensar. El momento ilustrado es aquel en el que el ser humano se atreve a pensar por sí mismo (sapere aude) para deshacerse de la tutela de otro y para decidir por sí mismo (autonomía).
¿Pero esa autonomía lleva al desconcierto? Nada más lejos para Kant, puesto que ese pensar del ser humano, ese saberse a sí mismo con dignidad, como fin en sí mismo, le exige racionalmente obrar de tal manera que pueda al mismo tiempo querer que las normas que sigue sean universalizables; esto es, el pensar racional humano exige obrar siguiendo unas normas tales que cada cual pueda querer que también los demás las sigan. Estos fundamentos del sistema moral son necesarios si queremos obrar de acuerdo con una moral universal, o lo que es lo mismo, una moral bajo la que conservamos la dignidad. Esos fundamentos son, según Kant, los imperativos categóricos. No son imperativos o normas circunstanciales, que persiguen una finalidad instrumental inmediata, sino que son el resultado de una necesidad cuya finalidad es racional. Si queremos obrar de acuerdo con una moral que persiga la dignidad humana, ésta debe ser universal, guiada por el imperativo categórico, porque de lo contrario es una moral de grupo, parcial, que seguramente se arroja contra el otro, que en ese caso deja de ser fin en sí mismo. Por lo tanto, la autonomía ilustrada del ser humano es la autonomía para alcanzar la dignidad, la libertad, y para pensar y darse cuenta de que la propia dignidad exige reconocer la del otro. En el plano racional, el otro soy yo mismo.
Sí, se ha objetado a Kant que esa visión de una moral dictada por un formalísimo imperativo categórico es de una bisoñez o inocencia superlativa e irreal porque el ser humano persigue su interés más egoísta en todo momento, y está lejos de considerar al otro en su dignidad. Kant es consciente de esa dicotomía presente en el ser humano. Sin embargo, creo más bien que el planteamiento de Kant no es nada ingénuo. Sino que quiere dar un paso más, a sabiendas de que por más que se trate de algo difícil de alcanzar, ello no debería significar que no quisiéramos intentar alcanzarlo. Kant es consciente de ello. Tanto es así que consideró que en el ser humano se da una insociable sociabilidad. Esto es, por una lado perseguimos con tanta intensidad nuestro propio interés particular que a veces nos parece que los demás nos molestan en nuestro empeño por alcanzar que todo sea para nosotros (insociabilidad); pero a poco que lo pensemos, también nos damos cuenta de que sin los demás no alcanzaríamos tampoco apenas nada, y que necesitamos al otro (sociabilidad).
Así pues, la cuestión es cómo compatibilizar ambos elementos. La propuesta de Kant es la de una ética universal, con unas máximas sencillas que tengan valor universal; o, como las llama Kant, los imperativos categóricos: "obra de tal manera que puedas querer que la máxima que dirigue tu acción sea universalizable". La universalizabilidad es la regla de oro. Así, pueden haber diversas morales, pero si quieren perseguir la dignidad del ser humano en su conjunto, deberán respetar la universalizabilidad y la condición del ser humano de fin en sí mismo.
En épocas llenas de guerra, como la actual, también se debería releer a Kant, si queremos algún día alcanzar una paz duradera. En su artículo sobre la Paz perpetua nos deja las siguientes perlas:

1.º No debe considerarse como válido un tratado de paz que se haya ajustado con la reserva mental de ciertos motivos capaces de provocar en el porvenir otra guerra.
2.º Ningún Estado independiente -pequeño o grande, lo mismo da- podrá ser adquirido por otro Estado mediante herencia, cambio, compra o donación...
3.º Los ejércitos permanentes -miles perpetuus- deben desaparecer por completo con el tiempo.
4.º No debe el Estado contraer deudas que tengan por objeto sostener su política exterior.
5.º Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y el gobierno de otro Estado.
6.º Ningún Estado que esté en guerra con otro debe permitirse el uso de hostilidades que imposibiliten la recíproca confianza en la paz futura; tales son, por ejemplo, el empleo en el Estado enemigo de asesinos (percussores), envenenadores (venefici), el quebrantamiento de capitulaciones, la excitación a la traición, etc.


Todo ello además de que en el plano del conocimiento, de la ciencia, Kant alcanza una gran síntesis entre las dos grandes corrientes hasta entonces enfrentadas, la del racionalismo y la del empirismo; de tal modo que nos pone de manifiesto que el conocimiento sobre el mundo físico requiere tanto de la parte empírica, que consiste en la mirada sensorial hacia el mundo, como de la parte racional, que responde a la estructura racional del sujeto que conoce. Que nuestra Física de hoy sea una ciencia matematizada, respondiendo a la idea de que la realidad tiene estructura matemática (Pitágoras, Galileo, Newton), encuentra su explicación en la Crítica de la razón pura de Kant, al mostrarnos que la forma de la intuición humana son las intuiciones puras de espacio y tiempo, respecto de las que se despliega toda matemática.

A modo de curiosidad final, recuerden que Platon propuso en su Carta VII, en su madurez, que los males del género humano no tendrían solución a menos que gobernaran los filósofos, o bien dedicarse a esperar que los reyes (gobernantes) se hicieran filósofos. Seguramente esto último lo dijo con algo de ironía. Para hacer justicia a Platón, hay que decir que insistía en que deberían gobernar los que saben (filos sophos), pues le parecía de lo más obvio que el gobierno de los que saben qué es el bien y la justicia es el único que podría traer a la polis tales virtudes (entendiendo que conocer una virtud, exige su práctica), pues difícilmente podrían aportarlas quienes las desconocen. Pues bien, traemos esto a colación para contextualizar un párrafo de Kant en la Paz perpetua en el que insiste, aunque de otro modo, en la tesis platónica, y el texto merece nuestro in memoriam:


Un artículo secreto de la paz perpetua


Un artículo secreto en las negociaciones del derecho público es, objetivamente, es decir, considerado en su contenido, una contradicción; pero subjetivamente, estimado según la calidad de la persona que lo dicta, puede admitirse, pues cabe pensar que esa persona no cree conveniente para su dignidad manifestarse públicamente autora del citado artículo.

El único artículo de esta especie va incluso en la siguiente proposición: «Las máximas de los filósofos sobre las condiciones de la posibilidad de la paz pública deberán ser tenidas en cuenta y estudiadas por los Estados apercibidos para la guerra.»

Para la autoridad legisladora de un Estado, en quien naturalmente hay que suponer la más honda sabiduría, parece deprimente el tener que buscar enseñanzas en algunos de sus súbditos -los filósofos- antes de decidir los principios según los cuales va a determinar su conducta frente a otros Estados. Sin embargo, convendría mucho que así lo hiciera. El Estado, pues, requerirá tácitamente -en secreto- a los filósofos, lo cual significa que les dejará expresarse libre y públicamente sobre las máximas generales de la guerra y de la paz. Los filósofos hablarán espontáneamente, si no se les prohibe hacerlo. Sobre este punto no necesitan los Estados ponerse previamente de acuerdo; coincidirán todos, porque esta coincidencia yace en la obligación misma que nos impone la razón moral legisladora. No quiero decir que el Estado deba dar la preferencia a los principios del filósofo sobre las sentencias del jurista -representante de la potestad pública-, sino sólo que debe oírlos. El jurisconsulto, que ha elegido como símbolo la balanza del derecho y la espada de la justicia, suele usar la espada, no sólo para apartar de la balanza todo influjo extraño que pueda perturbar su equilibrio, sino a veces también para echarla en uno de los platillos -voe victis-. El jurista, que no es filósofo al mismo tiempo -ni en cuanto a la moralidad-, siente una irresistible inclinación, muy propia de su empleo, a aplicar las leyes vigentes, sin investigar si estas leyes no serían acaso susceptibles de algún perfeccionamiento; y porque este rango, en realidad inferior, de su facultad va acompañado de la fuerza, estímala por superior. La facultad de filosofía está muy por debajo de las fuerzas unidas de las otras. Dícese de la filosofía, por ejemplo, que es la sirvienta de la teología -y lo mismo de las otras dos-. Pero no se aclara bien si su servicio consiste «en preceder a su señora, llevando la antorcha, o en seguirla, recogiéndole la cola».


No hay que esperar ni que los reyes se hagan filósofos ni que los filósofos sean reyes. Tampoco hay que desearlo; la posesión de la fuerza perjudica inevitablemente al libre ejercicio de la razón. Pero si los reyes o los pueblos príncipes -pueblos que se rigen por leyes de igualdad- no permiten que la clase de los filósofos desaparezca o enmudezca; si les dejan hablar públicamente, obtendrán en el estudio de sus asuntos unas aclaraciones y precisiones de las que no se puede prescindir. Los filósofos son por naturaleza inaptos para banderías y propagandas de club; no son, por tanto, sospechosos de proselitismo.

(Kant, Immanuel: La Paz perpetua. Apéndice 1).


Sapere aude!

miércoles, 21 de abril de 2021

Cazorla: Keynes y la ética

 


Antonio Cazorla realiza una reseña de la figura de Keynes en el 75 aniversario de su muerte.
La tesis de Cazorla es que para el economista Keynes la ética presidía la política, de modo que la economía debía entregarse a la creación de una sociedad justa y libre en la que todos pudieran mejorar sus vidas. Las élites del momento realizaron un cambio de perspectiva puesto que la experiencia de las guerras mundiales y las crisis económicas, con grandes desigualdades sociales en su base, mostraba que el objetivo moral, político y económico no era otro que la lucha contra las grandes desigualdades. La defensa de la teoría keynesiana de la intervención del Estado y la gestión del déficit presupuestario trajo tres décadas de bienestar a Europa occidental.
Keynes era un liberal, y nada proclive a las teorías de Marx, pero sus teorías mejoraron en mucho a los trabajadores del Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial puesto que con los aumentos de cargas fiscales a los ricos se financiaron las casi 200.000 viviendas sociales que se crearon cada año. Las políticas de Keynes se extendieron y el impuesto de la renta aumentó hasta tipos máximos de un 91% en EEUU con Eisenhower, siendo normal que los grandes patronos no ganasen más de 30 veces el emolumento de sus empleados. Hoy los jefes superan en 300 veces de media el salario de sus trabajadores, aumentando las desigualdades sociales.
Cazorla, Antonio. "Keynes y la ética". El País, 21.04.2021.


 

lunes, 13 de abril de 2015

Günther Grass

Ha muerto Günther Grass. Obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1999. Es conocido sobre todo por El tambor de hojalata (Die Blechtrommel), novela de la que Volker Schlöndorf realizó una estupenda adaptación cinematográfica. En una entrevista realizada por Juan Cruz en Lübeck, postumamente publicada por El País 13.04.2015, Grass se considera inspirado por Camus más que por Heidegger, "vivimos ahora y tenemos la posibilidad de hacer algo ahora con nuestra vida", incluso como Sísifo, porque el dolor y el sinsentido nos embarga y nos empuja a crear.
La madre de Grass sufrió cuando él le dijo que quería ser artista. Grass ha dedicado su vida tanto a la escultura, como a la pintura y la literatura.


viernes, 6 de abril de 2012

domingo, 12 de junio de 2011

Semprún: La responsabilidad del silencio

Cuenta Semprún que, un mes antes de ser liberados los supervivientes del campo de concentración nazi de Buchenwald, escuchaba estupefacto el relato preciso y objetivo de un deportado recién llegado de Auschwitz sobre el funcionamiento de la selección, el funcionamiento de la cámara de gas, el exterminio en cadena, programada de manera industrial. Un mes más tarde, en abril de 1945, el teniente primero Rosenberg, del ejército americano, explicaba en el mismo campo a los ciudadanos de la cercana ciudad alemana de Weimar el funcionamiento del crematorio de Buchenwald, ante la presencia de montañas de cadáveres y de algunos supervivientes, entre ellos Semprún. Las fuerzas americanas habían llevado allí algunos ciudadanos de dicha población cercana para que vieran el horror. Así lo narra Semprún:
  • Muchas mujeres no habían podido soportar el espectáculo y se habían puesto a llorar. Una de ellas se había vuelto hacia el teniente primero y le había gritado: ' !Nosotros no hemos querido esto, no lo sabíamos, somos inocentes!'
  • El teniente primero Rosenberg le respondió sin modificar el tono de su voz. En realidad no recuerdo las palabras exactas que utilizó entonces, es evidente, después de todos estos años, medio siglo más tarde. Pero recuerdo perfectamente el significado de lo que dijo, del contenido de su respuesta.
  • 'Ustedes no sabían nada, es posible que no hubieran sabido nada; pero no han intentado saberlo tampoco. El campo se encuentra a pocos kilómetros de Weimar; cada día los trenes de Buchenwald atravesaban Weimar. ¿Así pues, no han visto ustedes nunca los trenes tampoco? Los deportados trabajaban en las fábricas de Gustloff con ingenieros y encargados que eran civiles alemanes como ustedes. ¿Realmente nadie les ha hablado nunca de esto? ¿Nadie los ha visto? ¿Tal vez eran invisibles? En realidad ustedes no han visto nada por que no han querido ver nada, porque simplemente han mirado a otra parte.' Y terminó su discurso más o menos de este modo: 'Es posible que ustedes fuesen inocentes, en la inmensa soledad de sus conciencias. Pero ustedes son responsables porque no viven solos, fuera del tiempo, de la comunidad. Ustedes son responsables de lo que no han sabido, simplemente porque han rehusado saberlo; y son responsables de lo que no han visto, simplemente porque han rehusado verlo.'
  • Desde que el teniente primero Rosenberg cesó de hablar, un largo e intenso silencio le sucedió. Las mujeres habían dejado de llorar. Estaban petrificadas, incapaces de retirar su mirada de aquellos inimaginables amontonamientos de cadáveres." 
Semprún, Jorge. "Las víctimas del nacionalsocialismo". En Une tombe au creux des nuages. Climats, Paris, 2010. Traducción propia.

miércoles, 8 de junio de 2011

Jorge Semprún

Para muchos comunistas fue un traidor, para muchos socialistas fue un comunista, para muchos intelectuales fue un activista político, para muchos políticos fue un intelectual, para muchos españoles fue un afrancesado, para muchos franceses fue un español, para los fascistas españoles fue un republicano, para los nazis fue un rojo español y antinazi que merecía el exterminio... 
Jorge Semprún fue un hombre libre. 
 

domingo, 6 de febrero de 2011

Giordano Bruno

El 17 de febrero de 1600 Giordano Bruno fue quemado vivo hasta su muerte en una hoguera prendida en la plaza romana de Campo dei Fiori tras un proceso de varios años en los que el Santo Oficio de la Iglesia Católica intentó sin éxito que Bruno abjurara de sus peligrosas teorías: que el universo era infinito y que la tierra giraba alrededor del sol.

jueves, 1 de abril de 2010

José Vidal-Beneyto

El pasado 16 de marzo de 2010 murió José Vidal-Beneyto. Muchos han sido los articulistas que han glosado su figura. Raúl Morodo lo ha hecho hoy en un artículo interesante que da cuenta de la capacidad conspirativa múltiple de quien contribuyó a organizar el famoso "contubernio de Múnich". Alguna de esas conspiraciones consistió en poner en marcha la recepción en España de la obra de Jürgen Habermas. Lo relata Manuel Jiménez Redondo, profesor de la Universidad de Valencia y traductor:
  • "Jürgen Habermas, Manuel Garrido [1], José Vidal-Beneyto, Gloria Conejero Cervera, y quien esto escribe, fueron los participantes en una reunión que tuvo lugar en una cafetería de Argüelles, en Madrid, el 20-N de 1981 (por la calle discurría mientras tanto una estrepitosa manifestación) en la que se diseñó lo que sería la recepción de buena parte de la obra de Habermas en castellano en los diez años siguientes." (Habermas, Jürgen. Facticidad y validez. Traducción e introducción de Manuel Jiménez Redondo. Ed. Trotta, Madrid, 2001. Introducción: página 55.)

José Vidal-Beneyto defendió la ruptura con el franquismo y criticó la reforma que permitía la transición a la democracia en España sin el reconocimiento de los desmanes cometidos:
Vidal-Beneyto, José. "Los codiciados frutos del olvido". El País, 20/12/2008, Opinión.


[1] Una biografía muy particular, seguramente no autorizada, sobre Manuel Garrido y los entresijos de la vida universitaria de aquella época se puede encontrar en: Manuel Garrido. Como joven estudiante suyo sólo puedo atestiguar que con Manuel Garrido aprendí mucha lógica matemática (simbólica como él la llamaba) e incluso fui atrapado para siempre, gracias a sus seminarios, por la lógica computacional a través del uso del computador de fichas perforadas que ponía a nuestra disposición en su departamento de Lógica. Esto no suena nada extraordinario, si no fuera porque ocurrió nada menos que en 1978 y en una Facultad de Filosofía en España.

domingo, 14 de junio de 2009

Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría (s. IV-V) se dedicó a la Filosofía. Tal vez por eso resultó incómoda, pues pensaba por sí misma, declarando su distancia respecto del cristianismo floreciente en su tiempo; por eso, y tal vez también por ser mujer, fue perseguida y asesinada. Inaugura nuestro catálogo de personajes que deben estar presentes en la memoria.