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sábado, 2 de octubre de 2021

Palomeque: Cancelación y Posmodernidad

 


Azahara Palomeque no está de acuerdo con la doctrina de la "cancelación" y concluye que todos somos posmodernos (posmo). Palomeque se refiere al conflicto dentro de la izquierda en el que la parte clásica parece criticar a la parte posmoderna la insistencia en las batallas identitarias (feminismo, antirracismo, ecologismo...), puesto que así se perderían de vista las reivindicaciones de clase y las mejoras de derechos sociales y materiales.
Palomeque cree que estamos en la posmodernidad como período histórico, ya que se trata de una época con "gran multiplicidad de relatos que nos dan sentido". En lugar de "agarrarnos a los pocos discursos emancipadores de antaño (la religión o el marxismo), éstos conviven con causas que van desde la lucha contra la violencia de género o el cambio climático hasta la defensa de los derechos LGBTQ, pasando por los del colectivo inmigrante, porque a partir de este giro histórico, precisamente, se produce una mayor atención a las víctimas, lo cual ha supuesto no pocos avances en las vidas de muchas personas."
Tras aludir a la experiencia del Holocausto o la Guerra Civil norteaméricana, con sus avances en textos legales a favor de los derechos humanos, parece señalar que el ser posmoderno permite ser más críticos con los conflictos bélicos, pues si no fuéramos posmodernos "asumiríamos sus logros como propios, ya que los postulados del estado-nación primarían sobre la dignidad humana." Cree que se es posmoderno cuando se critica la desolación ciudadana ante la guerra o se expresa el dolor provocado por un desastre nuclear frente al corpus institucional para ocultarlo.
Es consciente de que la nostalgia aflora cuando el futuro es incierto por muchas causas, como el fracaso del proyecto socialista de la Unión Soviética, o las ruinas que trae el neoliberalismo amenazando los estados del bienestar, y tendemos a mitificar tiempos anteriores; mientras que los detractores de la nostalgia tienden a olvidar el potencial político progresista de dicha nostalgia. Tanto el eslogan republicano (Make America Great Again) como el demócrata (Build Back Better) en las últimas elecciones en USA miran hacia atrás, pero no son reaccionarios pues "el colectivo negro" se preguntó si la propuesta de vuelta atrás era a la esclavitud.
Palomeque insiste en cómo operan las identidades en la cultura yanqui, en la que hay gente discriminada y masacrada literalmente, con un racismo que está ligado a la dificultad para crear una sanidad pública para todos y que está a la base de las diferencias en el poder adquisitivo; por lo que no se debería criticar la insistencia en la diversidad de USA puesto que no se pueden explicar los atropellos exclusivamente por razón de clase social. Hay, pues, una batalla cultural con "cuerpos en juego cuya identidad es indisociable de su vulnerabilidad".
Cree Palomeque que la cancelación de la izquierda que quiere censurar las identidades, "cristaliza , especialmente, contra los más débiles, quienes continúan peleando por derechos tan básicos como el voto". No le parece bien desestimar lo posmoderno puesto que es el reino donde confluyen las problemáticas identitarias buscando justicia social dado que "los grandes relatos han perdido su posición hegemónica" y se requiere, por eso, una red de colaboraciones respetando las diferencias. Concluye dicendo: "Yo soy posmo, tú también, qué tal asumirlo y ponernos manos a la obra".
Palomeque, Azahara. "Yo soy 'posmo', tú también." El País, 01.10.2021.

Seguramente la tésis principal que quiere formular Palomeque es la necesidad de que la izquierda coopere en lugar de escindirse entre, por un lado, la fracción clásica que defendería la "cancelación" del programa identitario para insistir en el problema prioritario que sería las reivindicaciones de "clase"; y, por otro lado, la fracción "posmo" que insiste en que el discurso identitario es prioritario para una parte de los ciudadanos respecto de los viejos discursos de reivindicaciones de "clase", todo ello en USA.

Palomeque afirma con claridad que estamos en una época posmoderna y que todos somos posmodernos ("posmo"), sobre la idoneidad de lo cual aportaremos un pequeño análisis.
Antes que nada, en primer lugar, asumimos sin discusión lo que nos mostró Merton respecto de que los seres humanos no sólo responden a los datos objetivos, sino, y tal vez primordialmente, al sentido que la situación tiene para ellos, así que cuando Palomeque dice que todos somos "posmo", probablemente no tenga relevancia para la acción política ninguna de nuestras consideraciones acerca de la idoneidad de las afirmaciones y argumentos utilizados por ella en relación con el diagnóstico de que estamos en una época posmoderna y de que todos somos posmodernos, así como la caracterización que hace de lo posmoderno en relación con lo que sería moderno y superado.
Parece claro que vivimos en una época de crisis cultural, como otras que ha vivido la humanidad. En esas crisis los discursos presentes son múltiples, hay una tensión entre lo que se considera viejo y lo nuevo, y sólo con el tiempo se perfila la dominancia de unos discursos sobre otros sin que esté garantizado que lo afirmado como nuevo vaya a ser de manera inmediata lo que perdure. La lectura de Platón nos puede proporcionar información y reflexión sobre las tensiones múltiples y profundidad de la enorme crisis que vivía la Atenas de su tiempo. También podemos revisitar el tránsito desde la Edad Media a la Modernidad, en la que por no estar claro, no estaba claro ni siquiera si nuestros pies estaban sobre un planeta quieto o en movimiento.
La crisis que ahora vivimos hace muy poco que se inició, hace aproximadamente algo más de un par de siglos, y se inició con lo que hemos llamado la Modernidad y el movimiento ilustrado. Se produjo una gran transformación cultural y política que es tan reciente que se pueden plantear dudas acerca de si ya ha sido superada por otra época, a la que se le podría llamar Posmodernidad. Está claro que el término es utilizado y reinvindicado por diversos autores e intervinientes, como es el caso de Lyotard y también de Palomeque. Y el término podría cuajar, de tal modo que dentro de dos siglos todos los libros de texto de bachillerato consideren que nuestra época actual es posmoderna, como afirma la autora. Ahora bien, creo que no es del todo feliz calificar la época actual como posmoderna, pues tal cosa sería como aplicar la criticada doctrina de la cancelación pero esta vez a la Modernidad y a la Ilustración. Si lo "post" significa meramente "lo que va después", como cuando en los programas televisivos se pasa al programa del "postpartido", en relación con el reciente partido del deporte favorito, entonces la cuestión resulta trivial, puesto que el post partido depende enteramente del partido. Pero parece ser que lo que se pretende no es eso, sino más bien darle un carácter de época nueva a la presente llamándola Postmodernidad, de tal modo que habría cancelado la anterior por la obsolescencia de aquellos grandes discursos que ya no sirven. Es cierto que hoy necesitamos una crítica de la Modernidad y de la Ilustración pues consideramos que las perspectivas identitarias deben ser tenidas en cuenta, como también las consecuencias de considerar el planeta como un objeto de consumo, entre otras. Ahora bien, se podría preguntar cuáles, por citar algunas, de las siguientes grandes ideas nucleares de la Modernidad y la Ilustración, en sus aspectos más políticos, pueden ser consideradas por las personas "posmo" como alcanzadas, superadas u obsoletas o simplemente que ya no sirven los discursos que se articulen en torno a ellas:
- Separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial de tal modo que se evite su concentración y la consiguiente muerte de las democracias.
- Ilustración en tanto que salida del ser humano de su incapacidad de valerse de su entendimiento sin la dirección de otro.
- Constituciones civiles republicanas en todos los Estados.
- Sistema de relaciones entre Estados para la paz perpetua.
- Laicismo de los Estados de tal modo que ningún Estado imponga normas y valores morales particulares de cada religión o de la irreligión.
- Libertad, igualdad y fraternidad efectivas entre las personas en los Estados.
- Estados de derecho con la consiguiente protección de los derechos individuales sin discriminación.
Por lo demás, para referirnos también a la crisis de sostenibilidad del consumo y la producción a que se somete el planeta, y que la crítica podría considerar como consecuencia de la idea ilustrada del progreso sostenido por la ciencia y la tecnología asociada, ¿hay alguien que dude de que será sobre todo esa ciencia que se forjó en la Modernidad la que podrá ayudarnos a afrontar la presente crisis ecológica, siempre que decidamos realmente afrontarla?
En resumen, es conveniente la crítica a la Modernidad y a la Ilustración, pero tal vez todavía estamos como mucho en el post-partido.

domingo, 22 de mayo de 2016

Streeck: Capitalismo refeudalizado

El sociólogo Wolfgang Streeck apunta una serie de perspectivas acerca de nuestro tiempo: 
  • En EEUU frente a la idea de los años 70, promovida desde los años 30 (keynesianismo), de que los sindicatos jugaban un papel pacificador democrático permitiendo que consiguieran aumentos de sueldos constantes (inflación como fuerza pacificadora) y una tasa de desempleo del 5%, se operó un gran cambio político conteniendo la inflación (en 1979, Paul Volcker, con Carter), tasa de desempleo al 20%, y las actuales legislaciones que dificultan la organización sindical.
  • La tendencia actual es la del aumento del número de personas que están en los márgenes, con una clase media y burocracia que han perdido la esperanza, rotas las promesas de desarrollo.
  • La crisis de 2008 podría repetirse a mayor escala, con peligro de colapso para el capitalismo. Estamos en un largo período de transición con mucha desorientación, con múltiples problemas además de los de la desigualdad y el financiero: medio ambiente, energías, tensiones periféricas. 
  • Hay un proceso de "refeudalización", según el cual los ricos, que apenas son sometidos a impuestos por los Estados, son los que se gravan a sí mismos medianta la filantropía, dependiendo entonces la sociedad de la voluntad de unos pocos de manera humillante.
  • En los años 70 se introdujeron los robots en la industria automovilística y se esperaba un gran desempleo, lo que ocurrió en EEUU y Reino Unido, pero no así en Alemania y Japón que diverfisicaron la producción industrial que requería de mano de obra muy sofisticada. Hoy, con la introducción de la inteligencia artificial, Randall Collins predice para la mitad del s. XXI un desempleo de al menos el 50% entre la clase media.
  • Cree que algunos países de la UE deben volver a su soberania monetaria (Grecia).

sábado, 9 de mayo de 2015

Crosby: Campañas electorales

Lyndon Crosby ha sido uno de los principales responsables de la campaña electoral del Partido Conservador (tories) del Reino Unido, que ha obtenido mayoría absoluta en las elecciones de mayo de 2015 al Parlamento británico.
Aparte de insistir en los conocidos principios electorales consistentes en que en una campaña electoral simplemente hay que saber quiénes deciden el resultado, dónde están, qué les interesa, y cómo llegar a ellos, Crosby añade aspectos como que no se trata de que los votantes decidan lo que deben proponer los candidatos, sino cómo los candidatos deben llegar a los votantes con mensajes en los que los propios candidatos crean, buscando más la generación de confianza que la racionalidad, y perfilando tanto la propia posición como la del adversario, sin hacer demasiado caso a las opiniones periodísticas por ser demasiado simplistas.
Crosby fue de los primeros en identificar que  el crecimiento del nacionalismo en Escocia podría ser usado contra el Laborismo tanto en Escocia como en Inglaterra.

sábado, 29 de junio de 2013

Manuel Castells

miércoles, 3 de abril de 2013

Castells: Internet y los movimientos sociales

Manuel Castells reflexiona en esta entrevista sobre la influencia de internet en los movimientos sociales. Se trata de que en la actualidad resulta característico especialmente en las sociedades en crisis que internet está canalizando movimientos de protesta que utilizan una combinación de la acción tanto en el ciberespacio como en el espacio físico. Según Castells Internet permite la recreación de una nueva forma de entender la democracia en un momento en el que se da una crisis de confianza en la representatividad tradicional:

sábado, 26 de enero de 2013

Giner: Origen de la moral

Salvador Giner, en una entrevista de Francesc Arroyo, nos deja las siguientes perlas:
  • Como decía Pascal, la verdad es distinta a ambos lados de los Pirineos. También Montesquieu: en Marruecos hay poligamia y concubinas y al otro lado del Estrecho, la monogamia con amantes. El ser humano es racional en todas partes y eso le permite distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Todo el mundo sabe lo que es un robo, lo que es traición, cuidar a los hijos o abandonarlos. Esto es universal. Ahora se lleva mucho el todo vale: cualquiera puede optar entre varias posibilidades, elegir el matrimonio que quiera y separarse como si no hubiese hijos o problemas de deudas. Como si no hubiese crueldad mental y todo tipo de perversidades. Porque, concluyamos, el hombre es bastante malo. El sociologismo ingenuo que propone una estructura utópica donde todo el mundo se ama, no resiste.
  • Marx no se hacía ilusiones. La grandeza de Marx es que es dramático. El optimismo de la voluntad típico de los socialistas, de la izquierda, ha tendido a ocultar la crueldad. Por eso he dedicado bastante espacio a Schopenhauer y Nietzsche. Ninguno de los dos se hacía ilusiones. Son dos pesimistas aguafiestas (junto a Freud, que aplica las teorías de los dos primeros), pero no se puede hacer filosofía moral sin ellos. Los que la hacen son los filósofos analíticos. ¡Angelicales! Se plantean cuestiones de elección por un individuo racional, hacen teoría de juegos, pero no hablan del Tercer Mundo, sino de experimentos que se hacen en Harvard, en Chicago. Fui a algunas clases de Strawson y me aburrí mucho. Me interesaba más Hannah Arendt hablando de las cámaras de gas o diciendo que Eichmann no era culpable. Era un burócrata del terror. Hablaba de casos reales. La filosofía moral contemporánea se ha perdido en el análisis de la acción, la intención, el resultado. ¡Oiga, que ha habido cámaras de gas o un Pol Pot, que hay expedientes de regulación de empleo, que se ha producido la estafa de la banca! ¡Esos son los problemas de la ética!
  • Plantea un asunto crucial: ¿por qué la gente obedece? Por qué se manda, se comprende, pero la obediencia… Un hombre es colocado en un piquete, aprieta el gatillo y mata. Luego se va a almorzar. Ha cumplido órdenes. Eso está en La Boétie y en pocos más. Quizás en Freud. ¿Por qué somos tan bestialmente malos? Un león no lo es. Mata, pero no se ensaña ni tortura. El hombre es el único mono que tortura. Posiblemente hemos triunfado sobre el resto de la naturaleza debido a esa brutal agresividad. ¿Por qué? No lo sabemos, pero sabemos que las explicaciones sociológicas son insuficientes. Hay quien dice que los obreros son resentidos. ¿Por qué no iban a serlo? se pregunta Marx.
  • La responsabilidad no es colectiva, pero hay estructuras perversas. Hay un mal estructural. Y esa es la tragedia. Esto exige que el individuo se niegue a hacer el mal, que desobedezca. Y ahí se la juega. Eso es el heroísmo: una rareza. Sales a manifestarte con un millón de personas y es gratificante. Ir solo es diferente. Igual lo que nos gusta no es mandar sino obedecer. Es más sencillo.
  • La moral es social, pero el individuo tiene cerebro, razona y piensa en lo que lo determina. Somos, que se sepa, el único ser que piensa que piensa. La conciencia es libertad, poca, pero libertad. Ulises sabe que pasará por donde las sirenas y que no resistirá su canto, pero se hace atar y las oye. El hombre es el único animal que sabe lo que lo determina, pero es capaz de crear las condiciones para superarlo. Eso es la libertad: imaginar cómo ser libre oyendo las sirenas, aunque se sufra. Somos unas bestias muy raras, por eso tenemos moral. La miseria de la moral contemporánea es que, tras la crisis de los grandes mensajes, solo quedan las sectas. O los comités.
  • Estamos produciendo moral por negociación. Hay comisiones para hablar de la eutanasia, el aborto, la mayoría de edad. Con un médico, un filósofo, un cura (¿por qué?). Estamos gobernados por comisiones y muchas se llaman de ética. Tras burocratizar el mundo, estamos burocratizando la moral. Y esto pasa porque no tenemos claras las prioridades. Es en lo poco que estoy de acuerdo con los posmodernos: se han perdido las prioridades morales.

El origen de la moral. Ética y valores en la sociedad actual. Salvador Giner. Península. Madrid, 2012.

Giner, Salvador. El País, 26.01.2013. Babelia, página 12.

domingo, 5 de julio de 2009

Marie-France Hirigoyen: El acoso moral (Le harcèlement moral / Mobbing)

La relación entre el individuo y la sociedad resulta compleja y no son escasos los procesos en los que las lucha por el poder se enmascara mediante fórmulas morales perversas. En su trabajo de 1998 titulado El acoso moral, Marie-France Hirigoyen presentó un análisis extremadamente clarificador acerca de cómo en nuestro alrededor se destruye a alguien de manera sutil, empleando solamente palabras, insinuaciones, rumores; esto es, mediante una violencia perversa a la que ella denomina “le harcèlement moral”, el acoso moral, o el mobbing anglosajón. Hirigoyen analiza la presencia de este fenómeno en la vida cotidiana, sea en el ámbito privado o en el lugar de trabajo; disecciona en qué consiste, las características del agresor, de la víctima, y también las consecuencias para la víctima y su entorno.


En el caso del acoso moral en el ámbito laboral, es interesante prestar atención a los mecanismos de la perversión moral que construyen el acoso. Según Hirigoyen, las víctimas no son personas afectadas por alguna patología o particularmente débiles. Al contrario, el acoso empieza cuando una víctima reacciona contra el autoritarismo o no se deja avasallar. Su capacidad de resistir a pesar de las presiones es lo que la señala como blanco. 
  • El acoso se vuelve posible porque viene precedido de una descalificación de la víctima por parte del perverso -que el grupo ha aceptado primero, y luego avalará-. Esta depreciación de la víctima justifica posteriormente la crueldad que se ha ejercido contra ella y conduce a pensar que se merece lo que le ocurre”(p.50).
Sin embargo las víctimas no son holgazanas, sino todo lo contrario. A menudo son personas escrupulosas, dedicadas a su trabajo, perfeccionistas, que desean ser impecables. En cierto modo se utiliza un proceso semejante al de la profecía que se cumple a sí misma:
  • “Cuando el proceso de acoso se instaura, la víctima es estigmatizada: se dice que el trato con ella es difícil, que tiene mal carácter, o que está loca. Se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del conflicto, y la gente se olvida de cómo era antes o de cómo es en otro contexto. Una vez que a la víctima se la saca de sus casillas, no es extraño que se convierta en lo que pretenden convertirla. Una persona acosada no puede rendir al máximo de sus posibilidades. Presta menos atención, se muestra ineficaz y da pie a que se critique la calidad de su trabajo. Llegados a este punto a los compañeros les resulta fácil separarse de ella, dada su incompetencia o su falta de profesionalidad” (p.51).


Las causas pueden ser diversas. Los grupos soportan mal la diferencia: una mujer en un grupo de hombres o al revés, la homosexualidad, las diferencias raciales, religiosas, sociales, políticas, etc. A veces el acoso es suscitado por un sentimiento de envidia respecto de alguien que posee algo que los demás no poseen, o bien entre compañeros por enemistades personales, o como forma de competencia en la que un protagonista intenta destacar a costa del otro. Entre individuos rivales es legítima una lucha por el poder, pero siempre que se trate de una competición en la que todos tengan su oportunidad.


Resulta clarividente la exposición de Hirigoyen sobre las maniobras perversas:
  • “Cuando un individuo perverso entra en un grupo, tiende a reunir a su alrededor a sus miembros más dóciles con la idea de seducirlos. Si un individuo se niega a alistarse, el grupo lo rechaza y lo convierte en chivo expiatorio. De este modo, entre los miembros del grupo, se crea una relación social en torno a la crítica común de la persona aislada, y en torno a los cotilleos y los chismes. En este punto, el grupo ya se halla bajo la influencia del perverso e imita su cinismo y su falta de respeto. No se puede decir que estos individuos hayan perdido todo su sentido moral, pero, al depender de una persona sin escrúpulos, han perdido todo su sentido crítico.
  • Stanley Milgram, un psicólogo social norteamericano, estudió, entre 1950 y 1963, el fenómeno del sometimiento a la autoridad. Su método era el siguiente: 'Una persona acude a un laboratorio de psicología en donde se le ruega que ejecute una serie de acciones que van a entrar progresivamente en conflicto con su conciencia. La cuestión estriba en saber hasta qué punto preciso seguirá las instrucciones del experimentador antes de negarse a ejecutar unas acciones determinadas'. En su conclusión, establece que 'personas normales, carentes de toda hostilidad, pueden convertirse, cuando trabajan, en agentes de un proceso atroz de destrucción'. Christophe Dejours, que habla de la trivialización social del mal, ratifica esta observación. Efectivamente, hay individuos que necesitan una autoridad superior para alcanzar un cierto equilibrio. Los perversos utilizan esta docilidad en su propio beneficio, y la usan también para hacer sufrir a los demás.
  • El objetivo de un individuo perverso es acceder al poder o mantenerse en él -para lo cual utiliza cualquier medio-, o bien ocultar su propia incompetencia. Para ello necesita desembarazarse de todo aquel que pueda significar un obstáculo para su ascensión, y de todo aquel que pueda ver con demasiada lucidez sus modos de obrar” (p.63).


Según Hirigoyen el acoso moral encuentra su caldo de cultivo en empresas desorganizadas, mal estructuradas o deprimidas, o empresas indulgentes que cierran los ojos ante tales conflictos, o bien los promueven al definir mal las funciones, tener un clima de organización inestable, o falta de consensos imprescindibles. Hirigoyen considera que, aunque el acoso en el ámbito laboral sea un fenómeno tan viejo como el mismo trabajo, sólo a a partir de la década de los noventa se ha comenzado a identificarlo como un fenómeno que destruye el ambiente de trabajo, disminuye la productividad y favorece el absentismo por desgaste psicológico.


Hirigoyen, Marie-France. El acoso moral. Barcelona: 1999, Editorial Paidós. Traducción de Enrique Folch González
(Original: Le harcèlement moral. Paris: 1998, Éditons La Découverte).

En relación con la capacidad de liderazgo y la organización de las empresas, aunque desde un punto de vista más bien tragicómico:
Marías, Javier. "Caricatura del jefe español (o no tanto)". El País Semanal: 05/07/2009.


 

miércoles, 1 de julio de 2009

Robert K. Merton: La profecía que se cumple a sí misma

La profecía que se cumple a sí misma (Self-fulfilling prophecy)

Robert K. Merton recuperó la tesis de W.I. Thomas, sociólogo norteamericano, que afirmaba un teorema básico para las ciencias sociales: “Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales sus consecuencias.” Cree Merton que esto es así porque los seres humanos no sólo responden a los datos objetivos, sino, y tal vez primordialmente, al sentido que la situación tiene para ellos. Por eso, una vez que han atribuido un sentido, la conducta subsiguiente resulta determinada por aquel sentido.
Merton pone ejemplos. El primero refiere el miércoles negro de 1932, cuando mucha gente quiso recuperar su dinero de algunos bancos respecto de los cuales había corrido el rumor de su insolvencia. Consiguientemente, cuando los impositores requirieron sus depósitos en avalancha, entonces los bancos resultaron insolventes.
El teorema afecta a las relaciones entre los seres humanos. Si, por el contrario, lanzamos profecías sobre la trayectoria de un cometa, éstas no afectarán a su trayectoria, pero el rumor de insolvencia afecta al resultado real. No es, por tanto, un rumor inocente.
Con un segundo ejemplo, Merton quiere hacer ver lo común de la profecía que se cumple a sí misma. Así ocurre cuando se sufre una cierta neurosis ante los exámenes y alguien se cree destinado a fracasar, de tal modo que la angustia impide prepararlos bien y, finalmente, la inicial ansiedad falaz acaba convirtiéndose en un miedo justificado. Otro ejemplo sería el de las naciones que se arman porque se cree inevitable una guerra entre ellas, y tal preparación de la guerra conduce, a partir de conflictos mínimos, a su realización.

Según Merton, en la profecía que se cumple a sí misma podemos observar los siguientes elementos:


  1. Una definición falsa de la situación, la cual suscita una nueva conducta.
  2. La nueva conducta que convierte en verdadero el concepto originariamente falso.
  3. El cumplimiento de la profecía que perpetúa el error, pues el profeta citará el curso de los acontecimientos como prueba de que tenía razón.

Se trata de una lógica social perversa, pues sabemos que la definición original es falsa.

Según Merton la profecía que se cumple a sí misma explicaba el conflicto racial y étnico en EEUU. El desconocimiento del funcionamiento de tal profecía es lo que explica que muchos ciudadanos de buena voluntad persistan en sus prejuicios, no como preconcepciones, sino, según ellos, como “hechos”. De ese modo, el ciudadano blanco justiciero apoya la política de exclusión de los negros de su sindicato obrero puesto que los negros son unos rompe-huelgas. El bajo nivel de vida de los negros les hace aceptar trabajos por salarios inferiores a los corrientes. El negro es un traidor a la clase trabajadora, y por eso debe ser excluido del sindicato. Y todo esto, según el ciudadano blanco, se basa en hechos. Sin embargo, el ciudadano blanco no se da cuenta de que, con la definición de la situación que él establece, provoca una serie de consecuencias que hacen verdaderamente imposible para muchos negros evitar el papel de esquirol. Así pues, los negros eran rompe-huelgas porque estaban excluidos de los sindicatos, lo cual es justo la tesis contraria de la que defendía el juicioso blanco excluyente.
Según Merton, sólo si se abandona la inicial tesis falsa puede romperse la consecuencia trágica de la profecía que se cumple a sí misma. Pero no es fácil que esto ocurra, puesto que en la esfera social “las ideas falsas no se desvanecen en silencio cuando se las confronta con la verdad”. Nadie espera que un paranoico abandone sus ilusiones y deformaciones mentales al ser informado de que carecen de fundamento.
Naturalmente en la sociedad todo es más complejo, por eso Merton explica cómo funciona lo que denomina irónicamente la “alquimia moral”, según la cual la misma conducta debe ser valorada de manera diferente según sea la persona que se considere. Así, por ejemplo, el “alquimista” experto sabe inmediatamente que la palabra “firme” se declina de la siguiente manera:
  • Yo soy firme.
  • Tú eres obstinado.
  • Él es terco.
Seguro que hay quien cree que todos deberían ser calificados como “firmes”, pero eso parece que sería considerado como insensato por los “alquimistas”.
Cuando esa declinación se aplica a la contraposición entre el intra-grupo (formado por los que son como nosotros) y el extra-grupo (formado por los que son diferentes de nosotros), tenemos cambios de valoraciones sistemáticos. Merton pone ejemplos divertidos, si no fuera por lo dramático de las consecuencias: Si Lincoln trabajaba hasta altas horas de la noche, era industrioso, resuelto, perseverante. Pero si nos referimos a los judíos o japoneses del extra-grupo, entonces se trata de su mentalidad de esclavos, su socavamiento de las normas norteamericanas, sus injustas prácticas de competencia.

Para Merton la fórmula clásica de esta “alquimia moral” es bastante clara. El intra-grupo dominante utiliza hábilmente ricos vocabularios de encomio y oprobio transmutando sus propias virtudes en los vicios de otros.
Merton se pregunta por qué hay tanta gente dedicada a esta alquimia moral, y recurre a las investigaciones antropológicas de Malinowski sobre las islas Trobriand, en las que el éxito sexual con las mujeres confiere honor y prestigio para los hombres. Ahora bien, el éxito desmedido de un hombre corriente se convierte en un escándalo abominable. ¿Por qué? Pues porque un éxito tan intenso corresponde solamente a los jefes y no a cualquier hombre, de tal modo que la alquimia moral es a fin de cuentas un procedimiento muy sabio para “conservar intacto un sistema de estratificación social y de poder social.” Sin embargo dicha afirmación no se presenta así en ningún momento. Nadie se atrevería a decir que los jefes han urdido un complot para mantener a cada uno en su lugar. Antes al contrario, se presenta como que los jefes son los que, tras larga preparación, conocen el orden adecuado de las cosas y, además, es una de sus pesadas cargas el imponer la mediocridad de los otros.

En conclusión, Merton considera que es necesario poner límites institucionales que prevean las fatales consecuencias de la alquimia moral. Así, por ejemplo, recuerda que, tras la gran quiebra bancaria antes mencionada, en los doce años siguientes que siguieron a la creación de la oficina federal que aseguraba los depósitos bancarios, los depositantes no tuvieron ya tantos motivos para ir corriendo a retirar sus ahorros pues el cambio institucional había eliminado las causas de pánico.

Merton analiza algunos casos, y concluye que “la profecía que se cumple a sí misma, por la cual los temores se traducen en realidades, funciona sólo en ausencia de controles institucionales deliberados.” Y termina citando a Tocqueville:
“Estoy tentado a creer que las instituciones que llamamos necesarias no son con frecuencia más que instituciones a las que nos hemos acostumbrado, y que en materia de constitución social el campo de posibilidades es mucho más extenso de lo que están dispuestos a imaginar los individuos que viven en sus diferentes sociedades.”

Merton, Robert K. Social Theory and Social Structure. New York: 1957, The Free Press.

Edición española: Teoría y estructura sociales. México: 1964, FCE.